It has been said that something as small as the fluther of a butterfly's wing
can ultimately cause a typhoon halfway around the world.

Chaos Theory

martes, 25 de enero de 2011

Periodistas

Cómo sabía yo que esto de mantener el ritmo de escritura en un blog no era cosa fácil. Admiro mucho a la gente que consigue llevar un orden y una periodicidad en la escritura de estas bitácoras pero, ¡ay, personas!, como me temía, la llegada de los exámenes empieza a hacer mella. ¡Y esto no ha hecho más que comenzar! ¡Si no llevo más que dos entradas! Y lo que es peor, aún no he hecho ningún examen. Por suerte, este año son pocos y, espero, los últimos. ¿Difícil?
Empecé la carrera con ilusión, con ganas y con energía. Antes de meterme de lleno en la facultad, me advertían: "Periodismo no te va a gustar". Tampoco es eso. No es que no me haya gustado, en la carrera he encontrado muchísimas cosas buenas: gente increíble y todo lo que sociabilizarse conlleva, experiencia, primeros trabajos "de lo mío" y un sinfín de lo que podríamos llamar "cosas útiles para la vida". Pero súper útiles. De Periodismo en sí quizás no encontré en la facultad todo lo que esperaba. Y de ello te das cuenta realmente cuando asomas la cabeza al mundo exterior, cuando das los primeros pasos en una redacción o, simplemente, cuando escuchas a alguien que ya se dedica a lo mismo que quieres dedicarte, pero fuera de las cuatro paredes (y más de dos y de tres columnas en medio) del aula. Hay (demasiada) gente que ya ocupa la silla en a que me gustaría sentarme, o que se coloca delante de la cámara a la que me gustaría mirar. Es difícil. A todo ello se añade el hecho de que, actualmente, prácticamente cualquier persona puede ejercer de periodista. Y no me refiero a los colaboradores de cuarta que inundan los imperios televisivos de sobremesa (palabras mayores), sino a cualquier persona que decida sentarse en su casa, abrir una cuenta de blog (como ésta) y empezar a escribir lo que se le pasa por la cabeza, lo que le interesa o lo que le indigna. Así nace un medio de comunicación y surge un inmenso público susceptiblemente dispuesto a leer lo que al susodicho le parezca contar. Y, ojo, que esta reflexión fue pregunta de examen en 3º. 
Ya puestos, acabando, gran frase para la Humanidad de 1º de carrera, en boca de una de los miles de miembros de la Facultad de Ciencias de la Información: "Yo, a vuestra edad, me bebía los periódicos". Pues no te emborracharías, dinosaurio. Actualmente, la cogorza sería monumental. Prueba a convertir en vino los millones de medios de comunicación que nos brindan las nuevas tecnologías hoy en día. Y las antiguas. Un botellón de multa asegurada. Es imposible empaparte de todo. Entre medios de comunicación digitales, enlaces, ampliaciones, suplementos, avances y ampliaciones, es de obligación cantada que algo se tiene que escapar. Pero creo que este tema me da de sobra para otra reflexión, quizá más tarde. Vuelve a ser difícil. 

miércoles, 19 de enero de 2011

Uso y costumbres

Lo que me sorprende de Madrid es ese arrebato (mañanero, en la mayoría de sus apariciones) de ganas de abandonarlo que me asalta de pronto algunas veces. Bien es cierto que tal pensamiento suele aparecer cuando vuelvo de alguna visita a otras ciudades más pequeñas: con menos gente, con otro encanto. Un encanto que es imposible encontrar en Madrid: "Oiga, señora, ¡deje salir antes de entrar!", [puerta de autobús cerrándose en tus morros], "¡No empujes!", "No, lo siento, no tengo nada", [otro autobús que se escapa, impasible]. Esa sensación de "vuelva usted mañana" que ya ni indigna ni pilla de sorpresa. Valladolid, Cádiz, Toledo, Ibiza... Otro ritmo, de norte a sur, otra vida, otra manera de ver las cosas. Menos relojes (algún encargado de tienda no ha tenido uno en su vida en según qué lugares). Y me preguntan: "Entonces, ¿qué te ata a Madrid?". Demasiadas cosas, demasiados horarios, hábitos, costumbres y lugares que, en mi opinión, te forman como persona cuando vives durante toda una vida en una misma ciudad. Más, si cabe, si se trata de tu ciudad natal. Los lugares modelan a las personas, su carácter, su forma de moverse, de hablar. Yo misma me ato a Madrid. 

martes, 18 de enero de 2011

Primeros pasos

Tengo dos teléfonos móviles, cuatro cuentas de correo electrónico, pertenezco a dos redes sociales desde hace tiempo y, recientemente, he sucumbido a los encantos de los 140 caracteres de Twitter (aunque, debo decir, sin demasiado éxito). Pero no tenía un blog. Hasta ahora. Recuerdo, con aire entre nostálgico y cariñoso, aquel proyecto bloguero que puso en marcha cierto profesor de cierta optativa en el último (o lo que yo creía que iba a ser el ultimo) año de carrera; las intenciones del buen hombre eran las mejores, pero en mi grupo de trabajo la cosa no cuajó. Y no sé por qué, al fin y al cabo, lo que estudiamos era Periodismo. Bueno, por aquel entonces ya sabíamos que en realidad no lo era. Porque todo tiene un tope y, en mi caso, el tope de aquella creencia fueron tres años, como mucho. Aunque ése es otro tema. 
Llevaba tiempo con la idea rondándome en la cabeza: crear un blog, empezar a escribir con cierta regularidad, encontrando un hueco. Quizá muchos días me resulte difícil encontrar ese hueco, pero espero mantener el ritmo. 
Lo que no sé es sobre qué voy a escribir. Ni quién lo va a leer. Ya surgirá.